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Kriptonita Emocional


Sí, desde que Superman llegó a nuestras vidas en 1943 (radio) y 1949 (comic), sabemos que su debilidad más penetrante (físicamente hablando, claro) no es Lois/Luisa Lean, si no esa piedrita verde radioactiva fosforescente mejor conocida como kriptonita. El poder de la kriptonita debilita y suprime los poderes de Superman en cuestión de segundos y transforma el alienígena más fuerte en un contrincante fácilmente vencible. No por nada Lex Lutor estaba obsesionado con encontrar más.


Aún y que sea una cantidad pequeña de kriptonita la que se expone directamente a Superman, este mineral tiene la capacidad de dejarlo en un estado muy delicado de salud. Pero, ¿será que solamente los superhéroes tienen debilidades físicas? ¿Acaso tendrán debilidades emocionales? ¿Cuál es su kriptonita emocional? Peor aún, ¿los humanos tenemos kriptonita emocional? La respuesta es sí y mientras no pongamos de nuestra parte para encontrar un frasco de plomo en donde guardarlas, esta o estas seguirán teniendo el poder de afectar nuestro estado emocional. Hablemos un poco más de esto.



Bueno, primero entendamos que una emoción es una estado de la mente natural e instintivo que se deriva de las circunstancias, humor y relaciones de lo que nos rodea. Las emociones puedes ser positivas o negativas. Las emociones negativas son aquellas que provocan un efecto negativo hacia una persona o evento. ¿Adivina qué? Pues la kriptonita emocional justamente aviva las emociones negativas. Debido a que la kriptonita tiene el poder de provocarnos principalmente miedo o tristeza, la evitamos a toda costa. Entre más le escapemos a la emoción, más fuerza agarra la condenada.



Una realidad es que a ningún ser humano le gusta vivir constantemente con tristeza, ansiedad, pena o cualquier otro tipo de emoción negativa. Claro, todos podemos sentir en algún momento del día emociones y sentimientos que nos altere pero tampoco se trata de permitirles quedarse ahí todo el tiempo que buscan. No es permanencia voluntaria. Un estudio en el 2018 reveló que las emociones negativas más comunes entre los seres humanos son el miedo, la tristeza, la melancolía y el disgusto. Si con el puro miedo tienes para paralizarte y ponerte a la defensiva. Pero, ¿estamos completamente seguros de lo que estamos experimentando en el momento?


El detalle es que no muchas veces sufrimos de conocimiento o capacidad suficiente de poder identificar y ponerle un nombre a esa emoción. Al no saber cómo y quién o qué es, esta nos atormenta e inclusive nos deja sin fuerza o ganas de continuar viviendo. Hay ocasiones en que esa kriptonita, que en su momento era del tamaño de un grano de sal, ahora es del tamaño del planeta Jupiter. Imagínate semejante planeta metido en tu cabeza, que impacto. Cada que la traes a tu pensamiento y le das entrada, la kriptonita va teniendo un poder mayor en ti que te deja inclusive inmóvil. ¿Te gusta ese sentimiento…?



¿Cómo es que Clark Kent lidia con su kriptonia? Sí, se aleja y la mantiene lo más distante posible de sí mismo porque sabe el poder y efecto que ésta tiene en él. Bien por él, digo, al final del día es un material físico que lo guarda en su frasco de plomo y listo. Sin embargo, ¿cómo le puede hacer un ser humano si su kriptonita vive en su interior? Pues aquí es donde entran diferentes maneras de resolver esta interesante prueba. Ya sea con la ayuda profesional de las ramas de psicología, trabajo constante espiritual como la meditación y el mindfulness y por supuesto muchas ganas internas de salir de adelante y demostrar quién es Canuto, todas pueden ayudarte a poco a poco ir encontrando el camino para hacerte fuerte. No olvidemos que nuestro entorno es clave para salir adelante por eso las personas que nos rodean pueden ayudarnos a derrotar a esa kriptonita. La familia, amistades, pareja y/o compañeros de trabajo pueden ayudarte a crear un escudo protector de plomo lo suficientemente fuerte y resistente para que ese planeta se reduzca a un grano de sal. ¿Con cuántos apoyos cuentas en tu momento?


Lo que sí es verdad es que debemos estar atentos constantemente para poder identificar si no hemos descubierto alguna kriptonita nueva en el camino. Si sí, pues ¡manos a la obra y que nada te detenga, Supergil! Sí, mencioné a Supergil porque también a esta heroína la kriptonita le hace daño. Nadie se salva.



Por cierto, ¿sabías que en nuestro mundo sí existe una kriptonita? En el 2006, el Dr. Chris Stanley, minealogista del Museo de Historia Natural de Londres, fue el encargado de analizar un material encontrado sobre unas rocas en Serbia. Este material compartía en gran medida la misma composición que la kriptonita de Superman. Compuesto de hidroxisilicato de sodio, litio y boro, la famoso kriptonita tenía unas pequeñas diferencias: su color es blancozo, no emite radiación y con tendencia notable a ser terrosa. ¡Aguas, Clark! La otra pequeña diferencia es que le cambiaron el nombre, la bautizaron como Jadarita debido al lugar en donde la encontraron, es decir, allá por Serbia.


Por: Iris D. Rangel

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