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Todos los perros van al cielo



Jamás olvidaré el día en el que te despediste de mí, mientras estaba trabajando, tu te encontrabas en la almohada de siempre a un lado mío, acostada, respirando hondo y fuerte, por un momento me volteaste a ver, tus ojos miraron directo a los míos, como si me estuvieras diciendo algo, en ese momento no comprendía, te pregunté ¿Qué pasa Miel? ¿Qué te duele? estaba preocupada y extrañada por esa mirada tuya, en ese momento no entendía que te estabas despidiendo de mí.


Estuviste catorce años a mi lado, catorce años de ser amigas incondicionales, mi mejor amiga porque eso fuiste para mí, estuviste en mis momentos más oscuros, en los más tristes, cuando llegaba cansada me recibías con amor, cuando estuve deprimida, tú te acurrucabas a un lado mío y sentir tu pequeña respiración era un bálsamo de calma en esa tormenta, además viví contigo momentos inolvidables, estuvimos juntas cuando nacieron tus perritos, a quienes amo con el ama, pero sabes que más disfrutaba de todo, verte feliz, porque tu siempre lo eras, cuando salíamos a caminar al parque y te observaba correr con tu colita alborotada, podría enumerar mil momentos más y es por tanto amor que hoy me siento muy triste por tu pérdida. No puedo creer que ya no estás aquí conmigo, que cuando llego no están tus ojitos buscándome, que no hay alguien tan puro y amoroso que se pueda sentir feliz por mi simple existencia.

Sabía que el día llegaría, los perros no son eternos, pero nunca se está lo suficientemente preparado para un adiós así, estabas enferma, a veces pasábamos más tiempo en el veterinario que en casa, tus tumores estaban creciendo y a pesar que jamás te quejaste, sabía muy dentro de mí que tu cuerpo te dolía, por eso al saber el diagnóstico tiempo atrás, decidí darte la mejor calidad de vida posible, chiflándote, mimándote, queriéndote. Ese día en el veterinario al ver tu radiografía y observar como el cáncer hizo metástasis en tu pequeño cuerpecito de perrita chihuahua hizo que mi corazón llorara sin parar, te besé, te abracé y te agradecí por llegar a mi vida. De pronto te fuiste soltando, tu lengua empezó a jadear, tu corazón a latir más lento y a pesar de ello tus ojos continuaban buscando los míos, ese día lo supe, supe que te ibas a ir al cielo de perritos donde no tendrías más dolor, así que te agarré de la patita, te besé aún más y lloré contigo.


Los siguientes días fueron los días más tristes, no podía concebir la idea de que ya no estabas conmigo, a veces se me olvidaba y te llamaba, cuando comprendía que te habías ido, mi rostro se ponía de nuevo melancólico. Mis noches estuvieron frías, me hacía falta un calor, me hacía falta pureza, me hacía falta mi mejor amiga. Sé que estás en un lugar mejor, sé que estás con otros perritos jugando, que recuperaste tu vigor, tu felicidad, que tus dolores desaparecieron y que estás inmensamente feliz porque te crecieron alas y Dios te convirtió en mi ángel de la guarda. Te extraño infinitamente, la conexión que tenía contigo no la tendré con nadie más, era única, nuestra. Te amaré siempre Miel, te agradezco por hacerme feliz.


Un perro no busca autos grandes, casas lujosas o ropa de diseñadores. Con agua y comida estará bien. No les importa si eres pobre o rico. Listo o tonto. Inteligente o estúpido. Dale tu corazón y el te dará el suyo. ¿Cuántas personas pueden hacerte sentir así, puro y especial? ¿Cuántas personas pueden hacerte sentir extraordinario?


@roussalazar_

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